Los argentinos copan los escenarios españoles

Fenómeno de actores y directores.

Los argentinos copan los escenarios españoles

De Alterio a Morán, pero también en el circuito off, la producción argentina es valorada y aplaudida.

La relación es cada vez más estrecha. Actores, actrices, autores y directores teatrales argentinos aterrizan en España y son éxito. Se sabe del fervor que despierta, por ejemplo, Ricardo Darín en el público hispano. Se sabe que, desde siempre, el talento local caló hondo en la península con figuras como Alfredo Alcón y Norma Aleandro hasta Miguel Angel Solá, entre muchos otros llegando a los más recientes Daniel Veronese y Claudio Tolcachir, por ejemplo. Pero ahora, también se está ganando el prestigio y el espacio propio en los escenarios españoles, el teatro independiente. El off porteño se va instalando en Madrid y de ahí se expande por toda la península.

A pesar de llevar más de 40 años viviendo en España, Héctor Alterio sigue siendo tan argentino como cuando llegó a Madrid. Este año se puso en la piel del conmovedor personaje de El padre (la misma obra que en Buenos Aires protagonizó Pepe Soriano) y a sus 87 años, recibió más elogios que nunca y se destacó este personaje como una de sus mejores actuaciones, como marca, por ejemplo, esta crítica de El País: “El día 15 (Alterio) puso en pie el teatro Romea. Era el estreno en Barcelona de El padre, una obra de Florian Zeller adaptada y dirigida por José Carlos Plaza y protagonizada por un Héctor Alterio en plena forma. Los aplausos eran, sobre todo, para él (…) Él lo niega, pero parece que la obra la han escrito para él”. En la misma reseña, Alterio comentaba: “Fue una reacción conmovedora ¡No me quiero acostumbrar!”. Hay un elemento emotivo muy importante en la obra que es el que provoca esa reacción, esa reverencia que me tomo como un elogio. No creo que nadie escriba para mí, pero la verdad es que José Carlos Plaza me tenía presente cuando hizo su adaptación”. Alterio recorrió media España de gira con El padre y llenó el Bellas Artes de Madrid, hasta el 27 de noviembre pasado. Los productores ya tienen armado el recorrido del año que viene. “Hay fechas cerradas hasta noviembre de 2017 y la obra pasará por ciudades como Cartagena, Cádiz, Pamplona, Córdoba, Ciudad Real, Guadalajara, Pontevedra, Granada y Valencia”, dicen desde Madrid.

Menos conocido que Alterio, por ahora, pero igualmente talentoso es Pablo Messiez, que fue actor de obras de Daniel Veronese y hace varios años se radicó en España. Su obra (con tintes autobiográficos) La piedra oscura, arrasó con los Premios Max, uno de los más prestigiosos de ese país, en abril pasado. En menos de un año, Messiez se terminó de consagrar como uno de los directores teatrales más buscados del otro lado del Atlántico. “Messiez es, actualmente, el hombre al que todos desean. Los teatros públicos, los privados, el off madrileño, las grandes salas… todos quieren tenerle en sus filas, y él se deja querer y toca todos los palos”, cuenta una crónica del sitio online El Español. En las Naves del Matadero, una de las salas más importantes de Madrid se presenta su nuevo material, Todo el tiempo del mundo.

Otra sala madrileña importante, Teatros del Canal, tiene en cartelera una obra con sello argentino: Ay, amor divino, el unipersonal escrito y protagonizado por Mercedes Morán que dirige Claudio Tolcachir. La obra pasó por el Maipo, en Buenos Aires, el invierno pasado y ahora estará en la cartelera madrileña hasta el 8 de enero. Ay, amor divino, desde su estreno, el 15 de diciembre está entre las obras más vistas. La expectativa generada por cualquier espectáculo que lleve la firma de Tolcachir es mucha. Al estreno del unipersonal no faltó nadie: el mísmisimo Pedro Almódovar estuvo felicitando a Morán en los camarines y otros nombres importantes de la escena española, entre ellos Javier Cámara y Eduardo Noriega también dijeron presente.

“Esta es mi primera obra de teatro en España, adonde había llegado antes con muchas películas. No pensé que mi estreno teatral, tan esperado, en Madrid, se iba a dar con una obra escrita por mí”, dice Morán a​Clarín, feliz, desde la capital española. “Cruzar el charco es todo un tema. Pero eso de contar una historia universal y funcione, se confirmó”, asegura la actriz, que colma en cuatro funciones semanales, un teatro con capacidad para 500 espectadores. “La vida te va demostrando que, cuando hacés algo relajado, siempre sale bien”.

Morán arriesga una explicación para el fenómeno del que forma parte. “Sigo confirmando la admiración que hay en España por el talento argentino. Y ahora se suma el interés por una dramaturgia más joven que ha logrado trascender fronteras”, dice. En las críticas, en el público y en los colegas españoles se hace evidente el deseo y el entusiasmo por trabajar con actores, directores y autores argentinos.

“Por suerte, y eso es algo que también sucede con el cine, hay una vida en Latinoamérica relacionada con la creatividad, que empieza a ser valorada y apreciada”, cuenta Morán. La actriz recuerda la gran tradición de maestros de actuación que recalaron en España, por distintos motivos, a lo largo de las décadas y fueron reconocidos formadores de varias generaciones de actores españoles. “Creo que eso hoy se ve multiplicado y potenciado. Y por suerte y lo que es mejor, es que coincide con lo que sucede en la Argentina. Podemos disfrutar de esos talentos reconocidos de los lados del océano”.

El director de Ay,amor divino, Claudio Tolcachir, es uno de los nombres más buscados para trabajar fuera de la Argentina. Desde hace unos años, Tolcachir está acostumbrado a viajar varias veces al año a Europa, con sus producciones y con proyectos que le ofrecen.Y en España es una auténtica celebridad teatral. En 2016, además de la obra protagonizada por Morán, el director estuvo al frente de una versión de Tierra del fuego de Mario Diament y, de la comedia La mentira con el español Carlos Hipólito. Claudio ya viene probando el éxito en la península ibérica desde que llegó por primera vez con La omisión de la familia Coleman hace más de una década. Después siguieron giras de sus otras obras y versiones de otras más. Lo esperan con más teatro el año que viene.

El camino abierto por Tolcachir, Veronese y otros directores como Javier Daulte, le abrieron la posibilidad a otros artistas que van probando lo suyo en tierras españolas. Este año fue el turno de Sergio Boris, con Viejo, solo y puto. De hecho, es la segunda vez que Boris y su elenco hacen una gira por España (también estuvieron en Francia) con esta historia sórdida de dos travestis y que transcurre en la trastienda de una farmacia del Gran Buenos Aires. “La idea, tanto en las giras, como en Buenos Aires, es estimular el brillo interno que se despliega en la obra. Y no depender de las respuestas del público”, cuenta el director tratando de entender qué es lo que recibe el público europeo de un submundo tan local como el que retrata su su obra. “Por supuesto que sentimos que están ahí e intercambiamos energías, pero no vamos atrás de ellos. La propuesta siempre es que el público venga hacia nuestro mundo”, dice Boris.

Otro director argentino que probó y aprobó un derrotero de sus creaciones en España es Ciro Zorzoli. El director fue convocado por la compañía teatral catalana T de Teatre después de que el grupo viera su puesta de Estado de ira en Buenos Aires. “Les gustó el tipo de actuación y yo les propuse algo a partir de los ensayos juntos ”, dice Zorzoli. Lo que salió de esa experiencia fue la obra Premios y castigos que se estrenó el año pasado en Barcelona. Y este año tuvo una reposición con varias funciones en Madrid. “Fue muy interesante el encuentro”, dice. “Hubo un intercambio enriquecedor. Poder cruzarse con otras modalidades me resultó muy gratificante. Y siempre queda abierta la posibilidad de seguir colaborando”, asegura. Como dice Zorzoli, las distintas miradas aportan nuevas resonancias al trabajo. “Es una manera de no adormecerse. Trabajar en otro país, aunque se hable el mismo idioma, tiene otros códigos y te obliga a salir de lo que ya está dado”.

El desembarco teatral argentino en España tiene más nombres. Cada vez más. Este año, la obra Mis cosas preferidas de la directora Macarena García Lenzi terminó su temporada porteña en El Camarín de las musas y fue directo, por segundo año consecutivo, a La Pensión de las pulgas, una pequeña sala del madrileño barrio de Lavapiés.

El año que viene será el turno de probar suerte para La sala roja, de Victoria Hladilo, una obra del off que también llenó funciones en El Camarín durante dos temporadas y estará de gira española en 2017.

Otro actor y director argentino está intentando conquistar al público español con sus obras. Lisandro Fiks se prepara para reestrenar en Madrid, 1982. Obertura solemne (ya estuvo el año pasado y ahora regresa a la misma sala Teatro del Barrio), una obra que toca el tema de los ex combatientes de Malvinas, y espera el estreno de Mala Praxis en el teatro El Umbral de Primavera.

Con la llegada del 2017, más directores argentinos llegarán a España a trabajar, algunos de ellos, con figuras importantes de ese país. Es el caso de la directora Corina Fiorillo que fue convocada para ponerse al frente de un elenco encabezado nada menos que por Charo López. Fiorillo ya debutó en la escena española con la obra El arquitecto y el emperador de Asiria también con elenco español.

Por su parte, Lautaro Perotti, también habitué de los escenarios de España, como actor y director, tiene proyecto para 2017. Será con la versión española de Cronología de las bestias, de su autoría, estrenada en Timbre 4 hace dos meses. En Madrid, su protagonista será la consagrada Carmen Machi.

Darín, el mimado de España

Luego de una década ausente de los escenarios españoles (no así de la pantalla de cine) Ricardo Darín tuvo su regreso triunfal el año pasado con Escenas de la vida conyugal, de Ingmar Berman. En Buenos Aires había coprotagonizado Valeria Bertuccelli y en la versión española lo acompañó Erica Rivas, conocida en la península por Relatos salvajes. En ambos casos, la directora fue Norma Alenadro.

El actor debutó con la obra en Barcelona, a sala llena y hasta con la visita de Lionel Messi a una de las funciones. Después siguió el derrotero por otro escenario, el del Teatro del Canal, en Madrid. En 2005, con Art, de Yasmina Reza, lo habían visto más de 70.000 espectadores. “Estoy ansioso”, confesaba Darín en su vuelta a los escenarios españoles después de 10 años. Un país que hasta le regaló la ciudadanía.

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