La sorprendente y antiquísima historia de las abreviaturas

¿K tal? ¿Cmo estás? La sorprendente y antiquísima historia de las abreviaturas.

La sorprendente y antiquísima historia de las abreviaturas
La sorprendente y antiquísima historia de las abreviaturas

Ola, k tal, cmo estás, k te trae por akí. Si tienes gns t vamos a contar desde kuándo se scriben txtos con abreviaturas y xk no es algo nuevo. Aunq wasap y otrs servicios d mnsajería instntánea hn ppularizado sta tndencia , rsult q kitar letras es algo q se hace dsd + o – la época d ls romanos.

Se abrevia desde siempre, desde los primeros tiempos de la escritura. Y se abreviaba por lo mismo por lo que se hace hoy: para ahorrar tiempo y espacio, para conseguir escribir más rápidamente y en el menor espacio posible.

Tan antigua y arraigada es la práctica de reducir palabras al escribirlas que hasta existe una ciencia, la braquigrafía, que se ocupa de estudiar las abreviaturas y las representaciones reducidas de palabras.

La braquigrafía constituye a su vez una parte fundamental de la paleografía, el saber que analiza la escritura de los documentos antiguos.

Descifrar correctamente las abreviaturas que aparecen en textos de hace siglos es todo un reto, porque una equivocación al respecto puede hacer variar completamente el sentido de un documento.

Desde los romanos

Ya en la época de los romanos, en el siglo II a. C. (abreviatura por cierto de “Antes de Cristo”), se utilizaban las abreviaturas. De hecho, había tantas y tan variadas que se dictaron numerosas normativas para tratar de limitarlas, y que, sin embargo, no tuvieron éxito.

Había algunas abreviaturas características y consolidadas, pero también cada escribano tenía sus propias y particulares abreviaturas.

“Sin embargo, sería erróneo e impreciso decir que las abreviaturas no obedecían a determinadas reglas. Las había”, asegura Natalia Silva Prada, especialista en historia cultural del periodo colonial americano y autora del blog “Paleografías americanas”.

Distintos tipos

Una de las abreviaturas más utilizadas ya entonces, y que todavía hoy se emplea, era la de sustituir una palabra por sus siglas, por la letra por la que empieza.

Augustus se transformaba así en A, Cesar se escribía con una simple C, a. m. era la abreviatura de “ante meridiem“, antes del mediodía, que por cierto aún se sigue utilizando… O la famosa S.P.Q.R., acrónimo de Senatus Populusque Romanus, el senado y pueblo de Roma, una abreviatura que aparecía en las monedas, los documentos públicos, en el blasón de las legiones romanas y en inscripciones en monumentos públicos.

Otra forma histórica de abreviar era suprimiendo algunas letras al final de la palabra, lo que se indicaba además añadiendo un punto u otro signo de puntuación.

¿Un ejemplo, también de la época de los romanos y que aún hoy sigue vigente? Etc., abreviatura de “et cetera”, que en latín significa “y lo demás”. También está “id.”, reducción de ídem (lo mismo). Y vs., abreviatura de “versus” (contra). Ese método de abreviación aún se sigue empleando hoy en día: Teléf., tpo, traduc., Nº…

La supresión de algunas o todas las letras centrales y dejando sólo las más representativas es desde hace siglos otro de los sistemas más comunes de abreviar. De ese modo, en latín “supra” (más arriba) pasó a ser simplemente sup. Y hoy, departamento se escribe de manera abreviada como dpto. o depto. y administrador se convierte de ese modo en admr.

Pero, aunque en general las abreviaturas se empleaban para ahorrar tiempo y espacio, no siempre era así.

Hay manuscritos en los que, junto a formas abreviadas, conviven grafías ornamentales que suponen un considerable derroche de tiempo y de medios.

“En muchos casos la realidad demuestra que escribir una palabra abreviadamente puede llevar más tiempo y exigir más atención que si se escribe con todas sus letras”, señala Luis Núñez Contreras en su “Manual de Paleografía: Fundamentos e Historia de la escritura latina hasta el siglo VIII”.

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