La Pauls que faltaba

Rita Pauls tiene 22 años y es la sobrina de Gastón y Nicolás Pauls. En la ficción, hace de hija menor de los Puccio en “Historia de un clan” (Telefe).

La Pauls que faltaba
La Pauls que faltaba

Rita Pauls es uno de esos casos en los que parece imposible escapar al mandato familiar: es hija del escritor Alan Pauls y de la directora teatral y curadora Vivi Tellas, sobrina de Cristian (director de cine) y de los actores Gastón, Nicolás y Anita, prima de Valentín (músico), y, por si fuera poco, nieta de Axel, productor, actor y patriarca fundador de este clan moderno conocido como “Los Pauls”. ¿Acaso alguien se imagina a Rita siendo contadora, abogada o administradora de empresa? Como no podía ser de otra manera, esta nueva Pauls despunta el vicio de la actuación y todos los miércoles le da vida a Adriana Puccio en Historia de un clan (a las 23, por Telefe), la miniserie de Underground que relata la historia de una familia que se dedicaba a secuestrar y matar a conocidos de la familia.

¿A quién te ves más parecida, a tu mamá o a tu papá?
Me siento como si fuera una simbiosis química justa de ambos. Hay días en los que me despierto sintiéndome Alan, pero luego me veo en el espejo y la veo a Vivi, y más tarde salgo a la calle y me encuentro contestándole a las personas de la misma manera que lo haría mi papá. Y así siempre. Es difícil escaparse de cualquier padre o madre, sobre todo cuando son tan geniales. Parece imposible pensar en un Pauls sin arte… Renegar del propio origen me parece un poco ridículo, por eso preferí contagiarme de todo este universo en el cual crecí.

¿Y el intregrante de tu familia que más te marcó?
Mi abuelo Axel, sin dudas. Siempre lo vi como el epicentro de esta familia y tuvo mucho que ver con lo que soy y con lo que terminaron siendo todos, pero no desde la imposición, sino desde la inspiración. Desde que murió, en 2009, lo tengo en otro lugar, más espiritual.

En este momento, Anita está en Berlín, descansando un poco luego de lo que fueron las grabaciones de Historia… Está con su padre, visitando amigos y “escuchando mucha música de los ’70. Haber sido Adriana Puccio me dejó un poco retro”, bromea. Dice que no sigue mucho el género serie (“En materia de comedias no habrá nada mejor que Seinfeld”) y recomienda el documental La balada de Genesis y Lady Jaye, un retrato que cuenta las vidas del artista Genesis P-Orridge, y su mujer, Lady Jaye, quienes se sometieron a una transformación física para llegar a ser idénticos, creando un nuevo género sexual al que definieron como “pandroginia”.

Naciste en 1993, ¿conocías la historia de los Puccio?
No, no tenía la menor idea. La historia me la mostró Luis Ortega (director de la ficción) y me quedé sorprendida, me pareció increíble no saber hasta ese momento que esto había sucedido en la vida real.

¿Estuviste en Buenos Aires para el estreno? ¿Llegaste a ver algo del fenómeno que se generó con esta revisión de la historia de los Puccio?
Estuve y fue muy fuerte. Tanto el lanzamiento, como lo que salía en los diarios o el interés de la gente por este relato macabro que marcó tanto la historia policial argentina. Y al ser una ficción televisiva, con todo lo masivo que eso significa, hasta me pasó que en el subte alguien se me quedara mirando, juntara fuerzas y me dijera: “¿Vos sos Adriana Puccio?”.

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