Fernández Bitar: “El rock nacional sigue manteniendo su pasión y frescura”

Este mes tendrá lugar la 7ª Feria Provincial del Libro “Dime qué lees”.

La misma se llevará a cabo del 19 al 29 de julio en el predio de Tekové Potí en Costanera Sur. En este marco llegará el periodista especializado en rock, Marcelo Fernández Bitar, a presentar el viernes 21 de julio su libro 50 años del Rock en la Argentina. “Tener contacto con la gente que siente curiosidad o es fanática del rock argentino es siempre interesante. En cada ocasión se generan charlas y preguntas muy buenas al final de la presentación del libro”, adelantó Bitar.

Marcelo Fernández Bitar es periodista especializado en música popular. Se desempeñó como Secretario de Redacción del diario El Cronista y Editor de Espectáculos en los diarios Perfil y Crítica. Además trabajó como Secretario de Redacción de las revistas Rock & Pop, Pelo y La Mano. Fue corresponsal en Argentina de la revista Billboard. Publicó los libros Historia del Rock en Argentina (1987); Soda Stereo, la biografía (1990) e Historia del Rock en Argentina (edición ampliada, 1993). Durante 2007 acompañó a Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio durante toda la gira de Soda Stereo y escribió Diario de gira, un relato detallado del reencuentro de esa banda.

– Impresiona un poco toda tu trayectoria. ¿En qué estás trabajando actualmente?

Actualmente estoy haciendo radio en Radio Nacional, estoy como columnista de Osvaldo Basan en su programa que va de lunes a viernes 15 a 17. Además en gráfica estoy escribiendo en la revista Billboard y en la página de Bebe Contepomi que se llama Generación B. Después hago algunas notas sueltas pero lo estable pasa por estas cosas.

– ¿Cómo fue poner en palabras los 50 años del rock argentino?

Este es un proyecto muy lejano. Cuando yo empecé a ser un fanático del rock nacional, del rock argentino, creo que tenía unos 15 o 16 años. Por entonces encontré muchas revistas, recortes, iba recopilando todo la información que podía. Pero a los 20 años, más o menos, me parecía que faltaba un libro que reuniera toda la información sobre el rock en el país.

Había ya por entonces muchas bandas y nombres importantes de la historia de la música dando vueltas. Había pocos libros que llegaban hasta el 76.  Entonces con esa pasión, arrogancia e ímpetu que uno lleva a los 20 me dije, por qué no escribir ese libro. Así empecé a entrevistar a distintos músicos, hacer notas y a conocer más de fondo el ambiente musical. Me fui conectando con periodistas que también escribían sobre el tema. Ahí empecé a escribir sobre música y no era una profesión que yo imaginaba. En el año 87 salió una primera versión del libro con la historia del rock desde los años 60 hasta el 86 inclusive.

– ¿Con esta base hiciste el libro que vino hace algunos años?

Así es. Lo que ocurrió hace dos años fue que me llamaron de una editorial para ver si me animaba a actualizar el libro y hacer un libro con los 50 años del rock. Me pareció genial la idea porque había cosas que quería reescribir de aquel texto y agregarle declaraciones. En estos últimos 20 o 30 años entreviste a todos los protagonistas de la escena del rock argentino. Por alguna u otra razón pude cruzarme con ellos y pude entrevistarlos o inclusive acompañarlos en algunas giras.

Para mi internamente esta es la edición definitiva y para otros recién ahora se enteran de que hay un libro sobre la historia del rock en Argentina. Pero la historia arrancó así, hace mucho tiempo atrás y ahora termino dándole forma bajo esta celebración de los 50 años del rock.

– Es curioso pero entonces aquel interés por la música te empujó al periodismo, ¿o no?

Absolutamente. Al hacer algunas notas me permitió que me junte con gente como Pipo Lernoud que estaba por hacer la revista Cantarock. Cuando salió el número 1 dije en qué podía ayudar y así arranqué desde el número dos. También en la revista Cerdo & Peces que dirigía Enrique Symns, le mostré mis trabajos y él decidió publicarlos. Casi, casi me fui metiendo en una profesión que no me imaginaba que existía. No pensaba que era posible y hoy sigo dando vueltas sumergido en el periodismo.

– En tantos años de lectura y contacto con el rock. ¿Descubriste algún lazo común que haya atravesado a la música Argentina?

Hay algo constante y lo reafirmo en cada oportunidad, es que en estos 50 años hay esa pasión, esa frescura y esa inocencia que tenía en sus comienzos la música. Más allá de que se construya después una industria enorme que genera plata y que antes nadie sabía que podía generar tanta plata.

Pero las bandas cuando se juntas, los artistas cuando comienzan a componer sus canciones, lo que descubro cuando los entrevisto es que siguen teniendo todo el entusiasmo desbordante por la música misma. No sé si existe de la misma manera esa pasión interna por la música en otros países. Me atrevería decir que en otros lugares se especula más con una profesión posible porque allá afuera se genera mucho más dinero que acá. Pero a lo largo de estos 50 años la clave es el entusiasmo de los creadores y la identificación que tiene el público con esa música.

– Muchos se habló de lo que significó la tragedia de Cromañón para el Rock Argentino. Para vos que lo estudiaste más de fondo, ¿Cómo vivieron los músicos de rock esta tragedia?

Más allá de la tragedia tremenda que dejó y del número de víctimas fue un cimbronazo para toda la sociedad.  Para el rock significó una dificultad muy grande para las bandas poder tocar, sobre todos para las bandas que venían atrás, para las bandas más jóvenes, sobre todo las pequeñas y medianas. Ya las grandes bandas tenían sus circuitos por otros escenarios y seguían tocando en todo el país.

Para las bandas pequeñas fue una gran dificultad lo que arrojó Cromañón porque el resultado que encontraron en Buenos Aires, ante la irregularidad de los locales mal habilitados o coimeados, la solución fue cerrar esos locales en lugar de ponerlos en orden. Se cerraron muchos locales. Eso duró varios años y toda esa generación del 2000 tuvo muchos inconvenientes para encontrar lugares para tocar. Otras bandas agudizaron el ingenio y volvieron hacer lo mismo que hacían los músicos en los años 70. Ellos mismos se alquilaban un  teatro, ellos mismos vendían sus entradas y hacían una producción independiente. Esto era complicado pero era la única manera de seguir adelante.

– A lo largo de estos años hubo propuestas musicales contestatarias o de protestas. ¿Cómo viste este costado musical en los últimos años?

Eso sigue presente y si algo puede tener de rico el rock argentino es la enorme diversidad en la música de estilos, género y maneras de hacer música. Esto incluye a bandas con lenguajes sociales e inquietudes muy importantes. Se me ocurre ahora desde la más punk hasta una banda de gran convocatoria hoy en día como Salta la Banca. Ellos hicieron un disco entero sobre un chico que fue detenido y prácticamente desaparecido por la policía como Luciano Arrúa. Eso fue reciente, es un disco de hace 4 o 5 años. Después hay bandas que hacen letras lindas que hablan de vivencias y cosas que le ocurren al compositor o a lo que ve en su entorno. Otros deciden salir a protestar y hacen temas como señor cobranza que tiene tanto peso como los temas de Pedro y Pablo frente a la resistencia de la dictadura.

– Mucho se habla de la tendencia que tienen los géneros a mudarse al jazz. En este sentido, ¿cuál es la salud del rock argentino?

El género tiene vida por si mismo pero tanto acá como afuera siempre estuvo abierto a fusionarse con otros estilos, otros ritmos, otras armonías. Hay que acordarse cuando una tradicionalista como Antonio Tarrago Ros comenzó a tocar con León Gieco. En la escena a él le decían Tarragó Rock de forma despectiva, sin embargo nadie duda de que León Gieco es rock y que Antonio Tarrago Ros es chamamé. Pero se armó un pequeño puente en el medio donde cada uno puede aporta al otro desde su lugar musical. Además han demostrado que pueden convivir tranquilamente.

A veces sucede que hay sectores muy ortodoxos del público y también de la prensa que son muy cerrados frente a estas convivencias musicales. Sin embargo en estos 15 últimos años quedo demostrado que el público es muy receptivo, los músicos son los primeros en abrir pasos para estos puentes musicales.

– Hace algunos años un diario nacional puso como tótem de la música argentina a Gieco, Cerati, Fito y Charly. ¿A quién sacarías o agregarías de esta lista?

Hay como un pequeño problema, por un lado es un problema y quizás por otro lado es una virtud. En los últimos 15 o 20 años el rock no tiene tantos tótems del rock.  Si en los años 80 tenías que elegir los artistas más importantes era muy fácil llegar a un puñado de nombres consensuados por una gran mayoría. Hoy creo que si tenes que buscar los más representativos o los más importantes son muchos pero ninguno es tan inmenso o tan grande que puedo ubicarse por encima de los demás.

Hay muchos grupos, bandas o solistas que son grandes en su género, en sus estilos, en su pequeña subcultura. Entonces tenes en el reggae, en rock pesado, en los cantores, tenes artistas o bandas que llenan teatros o inclusive estadios. Pero si uno le pregunta a la gente en la calle cual es el nombre más importante de los últimos años se les complica un poco.

Tras el fallecimiento de Gustavo Cerati se volvió a poner el ojo en lo que significó Soda Stereo para el ambiente musical. ¿Cuánto representa realmente el legado de este trío para la música argentina?

Soda le dio muchísimo al rock argentino. Soda fue un grupo fundamental tanto como las bandas de Charly, Spinetta, Fito, Gieco.  Lo que hizo Soda fue grande no solo dentro de la historia del rock en nuestro país sino que ayudó a que muchos países de Latinoamérica tuvieran su propia escena de rock. Gracias a Soda aparecieron muchas bandas nuevas. Así como en una primera época las bandas iban a visitar esos países latinoamericanos después ellos mismos comenzaron a generar sus propias bandas de rock.

– Cambiando ya el eje de la charla, ¿qué significa para vos venir a presentar el libro a Corrientes?

Para mi es algo exultante, genial e impensado. No tenía dimensión de que a partir de un libro se podría genera un pequeño circuito de visitar provincias y llegar a una Feria Provincial del Libro. Esto no ocurrió cuando saqué aquella primerísima versión de la historia del rock argentino. No había nada parecido y solo hubo unas pequeñas notas en los diarios. Ahora tener contacto con la gente que siente curiosidad o es fanática del rock argentino es siempre interesante. En cada oportunidad se generan charlas y preguntas muy buenas al final de cada presentación.  En estos últimos meses estuve recorriendo la provincia de Buenos Aires, visité Salta y en pocos días más me voy a La Rioja. Es sorprendente, gratificante y estimulante. Por momentos esto te llena de nervios pero habrá que sobrellevarlo.

Fuente | Prensa Cultura

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