Comienza el ciclo de la literatura y el cine

El Mercadito del Cine es una atractiva propuesta que se estrena en la séptima edición de la Feria Provincial del Libro.

Leonor Manso.

y en el marco de este evento se desarrollará entre el lunes 24 y el viernes 28 de julio, a partir de las 16 horas. Incluirá la exhibición de varias películas filmadas en la región, un aula taller sobre guión cinematográfico, debates y conferencias. El público podrá tomar contacto con escritores y cineastas, quienes conversarán sobre sus obras, en un ida y vuelta planteado a través de diferentes ejes pensados para todos los gustos.

Este ciclo surge a raíz de observar el crecimiento de las actividades cinematográficas en la región, tratando de aportar un medio para el encuentro entre los realizadores y los futuros cineastas de la zona, por ello se postulan charlas, exhibiciones y un pequeño ciclo de formación. La propuesta se torna interesante ya que se pretende fomentar el intercambio de experiencias de realizadores reconocidos con los autores convocados, estudiantes de la carrera de cine e interesados en general, pretendiendo que sea el primer eslabón de una secuencia de encuentros.

Pensando en nuestra región, puesto que la Feria Provincial del Libro desde hace algunos años ya ha superado las fronteras de nuestra provincia, y asumiendo que este ¿matrimonio? entre literatura y cine es, a la larga, un andamiaje que involucra muchos actores y temáticas, proponemos tres ejes distintos para organizar la propuesta: el testimonial, el histórico y el que plantea el camino de la diversidad, y buscamos representantes comprometidos con cada uno de esos ejes para aportarnos su experiencia, su relato y su visión, en vista a construir puentes allí donde otrora hubo muros.

Por eso, para el eje testimonial, el lunes 24 de julio convocamos al cineasta Nelson Schmunk –con su filme “Entre Ríos, todo lo que no dijimos”- y la escritora Moni Munilla –autora de “Memoria de mis sitios amados”- pues con un comprometido argumento asumen el rol de narradores de aquellas pequeñas historias que bien podrían suceder en cualquier pueblo de nuestra zona y no permanecen como meros espectadores, son productores de sentido que incitan a vivenciarlas y debatirlas.

Desde hace varias décadas el cine encontró en Corrientes un escenario ideal para llevar adelante sus producciones y muchas son las películas que testimonian este acervo cultural. El compromiso con la historia –y las historias que se cuentan al contar la historia- ha sido en más de una ocasión tema central de libros y películas. Una producción de 1975 filmada por el ya desaparecido Rodolfo Kuhn, con guiones del también recordado escritor Eduardo Gudiño Kieffer, nos permite visibilizar que este maridaje entre artes suele ser exitoso. “La hora de María y el pájaro de oro” fue filmada en Corrientes, Empedrado, Goya y Mercedes. La rescatamos del olvido en que lamentablemente han quedado varias películas argentinas, invitando especialmente el martes 25 de julio a la actriz Leonor Manso, una de sus protagonistas, para recordarla refiriéndose al eje histórico que proponemos.

En tiempos donde las leyes de matrimonio igualitario, identidad de género y otras han devuelto dignidad y otorgado derechos a miles de compatriotas, y ante un reclamo interno de cineastas y escritores, a quienes les resonó el eco de la actualidad contextual para devenirlo en texto –sea literario o cinematográfico- y darles un espacio de identidad en sus obras, se pensó que una temática tan importante no debía estar ausente y se propuso al cineasta correntino Papu Curotto –con su ópera prima “Esteros”- abrir el diálogo con otro correntino, Giuseppe Badaracco –el primer escritor de literatura LGBTIQ de nuestra provincia- así el miércoles 26 de julio nos cuentan cómo es la relación entre literatura y cine en el ámbito de la diversidad de género.

Los dos cuentan con obras narradas con un grado de sensibilidad y compromiso que son valoradas tanto por las organizaciones que luchan por los derechos del colectivo LGBTIQ como por los críticos del medio, ya que el amor trasciende las páginas o la pantalla y es posible identificarse con el sentimiento más allá de las distintas elecciones sexuales.

Un taller de formación para los estudiantes de la carrera de cine y producciones audiovisuales a cargo de Papu Curotto complementa la propuesta,  a cuyo cierre -el viernes 28 a partir de las 18 horas- se presentará el escritor Eduardo Sacheri, autor de la novela “La pregunta de sus ojos” en la que se basó la película de Juan José Campanella “El secreto de sus ojos”, cuyo guión coescribió-. Un broche de oro para el evento y una demostración cabal de que es posible seguir apostando a este maridaje entre literatura y cine por el que brega la séptima edición de nuestra feria provincial del libro.

Motivo

Justificando esta propuesta, en su obra “De la literatura al cine. Teoría y análisis de la adaptación” nos advierte el Dr. Sánchez Noriega que en su primer siglo de vida, el cine encontró una aliada fundamental en la literatura, que ha sido decisiva para contar todas las historias que fueron proyectadas en las pantallas. Con su libro, el filósofo, crítico e historiador cinematográfico español enciende un acalorado debate entre quienes continúan viendo al cine como espectáculo –y prefieren separarlo de las clásicas expresiones artísticas, donde la literatura tiene ganado un sitial de privilegio- y aquellos que siguiendo al poeta italiano Riccioto Canudo lo catalogan como séptimo arte, aunque ya ninguna musa griega antigua le quede disponible para servirle de inspiradora guía.

Desde nuestra mirada al pensar la propuesta de la 7ª Feria Provincial del Libro y proponer el eje “Dime qué lees” como disparador de la misma, retomamos las palabras del poeta Aldo Pellegrini e intentamos que el lector arriesgue, asuma el compromiso de identificarse con las expresiones artísticas que internamente más lo motivan y se vea a sí mismo como un productor de sentido que está inmerso en un contexto que constantemente se transforma. Contexto que más de una vez deviene texto en un mundo cambiante donde nuevas tecnologías y funcionales dispositivos pareciera que han llegado para quedarse. Ya decía el autor surrealista que lo importante era la palabra, que el hombre había hecho un pacto con ella desde los orígenes del lenguaje.

Cine y literatura apuntan, de algún modo, al mismo objetivo: contar historias. Y desde que la palabra llegó en las voces de actores y relatores a las pantallas, ambas disciplinas comparten un mismo vehículo de expresión. Seguramente habrá fanáticos defensores de uno u otro arte que pretenden arrogarse para sí el privilegio de haber contado mejor la historia. Trascendiendo lo trivial o profundo que pueda resultar este debate, lo que nadie puede negar es que el cine ha recibido innumerables aportes de la literatura, y hoy pareciera ser que ha comenzado una devolución de favores, pues algunos libros comenzaron a leerse (y otros a escribirse) después de haber sido exhibidos en las pantallas del cine.

Fuente | Prensa Cultura

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