Buenos Aires Lírica

La cultura “no es el entretenimiento favorito en ninguna parte”

Así lo aseguró Frank Marmorek, fundador de Buenos Aires Lírica, la compañía sin fines de lucro que ofrece un amplio programa de música clásica complementario al de las salas oficiales, y que esta temporada cumple los 15 años.

Buenos Aires Lírica, la compañía sin fines de lucro que ofrece un amplio programa de música clásica complementario al de las salas oficiales, cumplirá esta temporada 15 años de actividad en el universo lírico que, según su fundador, Frank Marmorek, debe asumir nuevas estrategias porque “la cultura ya no es el entretenimiento favorito en ninguna parte del mundo”.

Con 67 óperas y 311 funciones realizadas desde 2003 (el 3 de abril de ese año estrenaron una versión de “Madama Butterfly”, de Giacomo Puccini), Marmorek destacó el papel que cumple Buenos Aires Lírica en la seducción del público joven y menos entrenado en el goce de la música clásica.

“Pero siempre con la función del liderar al público y no correr detrás de él con las óperas que ya sabemos que venden todas las localidades”, afirmó Marmorek en una entrevista con Télam.

Ingeniero de profesión, Marmorek señaló que la consolidación de la relación con el público es uno de los ejes del trabajo de la compañía. “La cultura no es el entretenimiento favorito acá ni en ningún lado, así que para sostener nuestro programa con títulos más allá de los célebres el público es un tema a trabajar, muchas veces acompañando las funciones con otras actividades como mesas redondas, charlas interdisciplinarias, ensayos abiertos y el contacto directo con los artistas que en otras salas son inaccesibles”, dijo.

Con esos objetivos, Buenos Aires Lírica presentó su temporada 2017 que se inaugurará el sábado 22 de abril con “L´incoronazione di Poppea” (“La coronación de Poppea”), de Claudio Monteverdi, en el Teatro Coliseo; y que presentará algunos títulos atrayentes para el público menos entrenado en el goce de la ópera como “”La scala di seta” (“La escalera de seda”), de Gioachino Rossini, y “Ba-Ta-Clan”, de Jacques Offenbach.

¿Que dificultades artísticas y comerciales encontraron en estos 15 años para consolidar el espacio de Buenos Aires Lírica?

Iniciativas privadas siempre hubo, pero creo que nosotros nos caracterizamos por ofrecer algo con mucha solidez y permanencia tanto para el público como para los artistas. Tenemos tres ejes: primero, usar buenos artistas, si es posible argentinos, llevando esa idea hasta el límite. Segundo: tener producciones de calidad. Sabemos que no podemos competir con las megaproducciones de los teatros estatales pero tenemos un piso alto. No hacemos fiestas, hacemos ópera y no llamamos ópera a cualquier montaje.

Finalmente, el tercer eje es el del repertorio. Porque sería muy fácil ofrecer la decena de títulos conocidos por todos como “Carmen” o “La Boheme”, que venden siempre todas las entradas.

Han sobrevivido al menos 200 títulos de óperas importantes y nosotros tenemos la responsabilidad de ofrecer un material que expanda el repertorio vigente. No podemos programar siempre las mismas 10, hay que ir por las otras 190. Siempre hay que ir hacia adelante y una manera de hacerlo es liderar al público. Nuestra obligación es expandir los límites. Con nuestras limitaciones, claro, porque algunas óperas no son técnicamente adaptables a algunas salas o no son fáciles de presentar para el gusto del público local. Pero dentro de esos condicionamientos, la tarea es ampliar. No somos rupturistas, pero sí hay una misión.

¿En qué medida la ausencia de políticas estables y definidas en las salas oficiales condicionó a la política de Buenos Aires Lírica?

Rara vez hemos tomado una decisión de programación de acuerdo a lo que hayan programado el Teatro Colón o el Teatro Argentino de La Plata. Además el público es agradecido. Si se le presenta algo dos veces y está bien hecho, lo ve dos veces. Pero sí creo que hemos jugado un rol en ciertas costumbres. Nosotros nos propusimos cumplir los compromisos en un ambiente donde a veces incumplirlos no tiene castigo y sentimos que los artistas nos lo reconocen. Eso es un logro. Después, claro, el mercado es uno solo y se reparte. La cantidad de público que tuvimos mientras el Colón estuvo cerrado (entre 2006 y 2010 hubo trabajos de refacciones), nunca se recuperó.

¿Existe un nuevo público para la ópera con demandas diferentes del público tradicional?

Nosotros trabajamos mucho en la idea de fidelidad del público. Y hemos tenido una política de relación con los colegios y demás instituciones para una apertura. A la vez la ópera misma va cambiando y es cada vez más difícil hacer óperas al formato Hollywood. Pero no todas las óperas son gigantescas y hay que trabajar en la proximidad del público, en la forma de ver la obra. Hoy tenemos una guerra de medios tecnológicos alternativos, la alta definición, las redes sociales, todos instrumentos que te muestran el espectáculo con lujo de detalles y en ese también se puede trabajar para ofrecer algunas óperas en salas de mayor cercanía con el espectador.

La programación completa de la temporada 2017 de Buenos Aires Lírica es la siguiente:

-Sábado 22 y domingo 23 de abril, en el teatro Coliseo: “L´incoronazione di Poppea” (“La coronación de Poppea”), de Claudio Monteverdi.

-Domingo 4, jueves 8 y sábado 10 de junio, en el teatro Avenida: “Egmont”, de Ludwig Van Beethoven, y “Sueño de una noche de verano”, de Felix Mendelssohn.

-Lunes 12, 19 y 26 de junio y 3, 10 y 17 de julio en el teatro Picadero: “La scala di seta” (“La escalera de seda”), de Gioachino Rossini.
-Viernes 11, domingo 13, jueves 17 y sábado 19 de agosto en el teatro Avenida: “La bohème”, de Giacomo Puccini.

-Lunes 16, 23 y 30 de octubre y 6, 13 y 20 de noviembre en el teatro Picadero: “Ba-Ta-Clan”, de Jacques Offenbach.

Entre otros artistas intervendrán Nazareth Aufe, Ernesto Bauer, Marcelo Birman, Santiago Bürgi, Juan Casasbellas, Iván García, María Belén Rivarola, Carlos David Jaimes, Jaquelina Livieri, Marcelo Lombardero, Monserrat Maldonado, Martín Oro, Cecilia Pastawski, Marcelo Perusso, Mario Perusso, Pedro-Pablo Prudencio, Evelyn Ramírez y Walter Schwarz.

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