Adiós al escritor y filósofo Umberto Eco

Adiós a Umberto Eco, creador de Guillermo de Baskerville y Adso de Melk.

El Nombre De La Rosa 1986

Leo que murió el escritor y filósofo Umberto Eco en Milán y me viene a la mente una de sus novelas. En estos días, se va a hablar mucho de sus facetas como pensador y semiólogo, de su obra como escritor… Y desde aquí, es obligado hablar de su novela más famosa El nombre de la rosa. Obra además, que creo que ha sido una de las más influyentes en el género en los últimos 40 años. ¿¡Qué escritor no ha pensado en ella a la hora de afrontar una novela histórica con suspense o algo relacionado con los religiosos medievales!?

Tenía previsto iniciar en el mes de marzo una nueva sección en el blog llamada Detectives de la Historia y hablar de novelas negras ambientadas en épocas históricas o que investigaran hechos históricos. Una de ellas, ya la tenía anotada, era El nombre de la rosa.

He leído en algunos sitios que esta novela es un poco el arranque de cierta moda de cruzar el suspense y lo histórico. Estoy de acuerdo a medias. Probablemente fue su éxito mayúsculo el que impulsó esa mezcla, pero no fue el arranque. Aunque sean novelas incomparables (y muy inferiores en todo), cuando Eco publica esta novela en 1980, por poner un ejemplo, Ellis Peters ya llevaba tres novelas de su Fray Cadfael.

En cualquier caso, El nombre de la rosa es mágica: es una novela negra, es una novela histórica, es una novela pensamiento y es algo más. El autor nos adentra de la mano de una peculiar pareja de detectives deudora de Sherlok Holmes y el doctor Watson (Guillermo de Baskerville y Adso de Melk) que llegan a una abadía en los Apeninos italianos para participar en una enconada disputa teológica que intenta discernir si las prácticas de pobreza que predican los frailes franciscanos son una herejía. En medio del tenso encuentro, varios religiosos aparecen muertos, parece que siguiendo un pasaje del Apocalipsis.

Para mí, como lector, el mayor encanto de esta novela es el juego que establece entre los distintos niveles de lectura que posee. Es, en un parte más exterior, una novela criminal, donde un investigador persigue a un asesino en serie. Es una novela histórica bien trabajada, llena de latines y explicaciones sobre la vida monástica, religiosa y teológica del siglo XIV. También es una novela filosófica (donde San Agustín, Aristóteles y otros pensadores están muy presentes) y de ideas, donde el racionalismo y el fanatismo se enfrentan de varias formas, pero sobre toda en ese duelo entre protagonista-antagonista que mantienen Guillermo de Baskerville y el fraile español Jorge de Burgos. Del mismo modo, también es una novela con grandes (y conscientes) anacronismos como la propia manera de actuar de Barskerville (completamente deductivo). Es en el fondo una gran novela juego, donde el lector decide hasta que nivel quiere o puede llegar. Es una novela de géneros, donde Eco rompe a placer los cánones de todos.

Aún así, creo que es una novela detectivesca porque su objetivo siempre es llegar a la verdad, aunque esa búsqueda se transforme en algo más profundo, más metafísico.

La novela fue un exitazo, a nivel popular y crítico. A mi es una lectura que me fascinó hace bastantes años y a la que debo una nueva visita. En cualquier caso, no es una lectura tan fácil como muchos aseguran. No, es una lectura placentera, interesante, que atrapa, pero que requiere cierto sosiego, cierto deleite y reflexión. Del mismo modo, como decíamos, a su estela se han escrito muchas novelas con monjes detectives en la Edad Media. Sin embargo, creo que ninguna ha alcanzado el nivel de la de Eco. No han pasado de ser más o menos amenas novelas de género. Por algo, la cantidad de referencias, homenajes, citas es tal, que tanto Eco como otros críticos y académicos le han dedicado abundante literatura y estudios.

También la novela tuvo una notable adaptación cinematográfica dirigida por Jean-Jacques Annaud con Sean Connery y Christian Slater. Digo notable porque, a pesar de que muchos piensen lo contrario, es una película que se ve bien y se ajusta lo necesario a la obra. Sí, le falta mucho. Pero ¿alguien pensaba que en una película pudieran tratarse la mayoría de los elementos del gigante potaje (perdonadme la comparación) que había preparado Eco?

Así que desde aquí, mi despedida al padre de Guillermo de Baskerville y su joven narrador, Adso de Melk (y su ansia de vida). Aunque no es su única novela… ¿por qué no aprovechamos esta despedida para darle una oportunidad o una relectura a El nombre de la rosa?

¡Buenas lecturas!

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